Muchas cosas me conectan a mucha gente, me agrada tenerlas, no creo que validen mi existencia pero son algo importante, supongo, por algo en las oficinas del INE cuando tramitas por primera vez tu credencial te piden llevar testigos, apenas me toco verlo, fue de lo más curioso, pero ocurrió, dos personas testificando ante el servidor público que otra existía, que la conocían y que por ello podía tramitar su credencial, que loco ¿no?.
Me gusta que las cosas que me conectan con los demás formen parte de mi, como la canción que D me enseñó y se volvió de mis favoritas de todos los tiempos o esa película que vi en la cineteca con A, es una lastima que ellos ya no formen parte de mi vida pero lo que vivimos y compartimos siga vivo aunque sea en mi, lo atesoro demasiado. No soy lo que fui, soy lo que he aprendido y adquirido con el tiempo, con las personas, con esos pequeños placeres de salir un día al parque y platicar en una banca, comer sushi borracha en un cuarto con tres amigas, y actualmente con la situación que vivimos, hasta poder caminar por mi colonia únicamente acompañada de mis pensamientos se ha convertido en algo muy placentero.
La mayoría de las veces sé que es lo que me conecta con los demás, ya sea una historia graciosa, un mal rato u otra persona, sé de que estoy formada, pero me ha costado descifrar que me conectó a ti desde un inicio, creí que había sido D pero no, yo te sentía desde antes, si, desde antes de entrar a ese salón, es como si el lazo hubiera estado ahí siempre y solo fue cosa de encontrar el otro extremo, justo como la leyenda japonesa, aunque no sé si el rojo es el color de nuestro lazo; quisiera saber que fue, ¿habrán sido tus ojos? mmmm puede que si, podía sentir cuando me veían, tienes una mirada intensa que atraviesa paredes y almas, por ello creo que pudo haber sido lo profundo tu mirar lo que nos enlazo incluso antes de cruzar palabra, también pude que haya sido la sangre que pintaba mis mejillas cada que te sentía cerca, mi cara ardía siempre que lograba identificar tu presencia pues mi corazón se apresuraba para hacerme saber que te encontrabas a escasos metros de mi al mismo tiempo que mi mente solo me decía "nunca pasará", suelo equivocarme mucho.
Es triste recordar ahora todo esto y me pone peor ser consciente de ese lazo creció y tocó tantos aspectos de mi vida que ahora que no estás más hay cosas que aún no puedo volver a hacer porque no sé como hacerlas sin ti, las cosas que me conectan a ti son las que más aprecio y lo quiera o no debo aceptar que no pienso soltarlas, son lo único que me queda y si pudiera las guardaría para siempre pero sé que debo vivir más cosas, tener más conexiones así que tal vez solo pueda quedarme con unas pocas, así que, viendo la situación en la que yo misma me puse y si algo de esto pudiera validar mi existencia me gustaría elegir tres: el beso que te di antes de cruzar, el que tú me diste en el elevador y lo lindo que fue verte sonreír después de aquellos dos besos.
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